viernes, 24 de marzo de 2017

PARADOJA


Ella vivía en una cocina, pero ese día al lado de una cucharilla entristecía,  estaba tan decaída,  todo para ella siempre había sido difícil de alcanzar, pero esta vez  todo se le venía encima, lo dulce se volvió paradójicamente amargo,  ahora tendría que  dejar de vivir de aquello por lo que siempre había trabajado. Reflexionaba aquella hormiga minutos después de haber sido diagnosticada como diabética

domingo, 19 de marzo de 2017

DERECHO



Déjame llorar
en la cuerda floja de la angustia,
mientras miro el amor en tercera persona, mientras llueve,
cuando se paren besos en público.

Déjame llorar mi nombre,
mi nombre que me duele tanto,
que me digo y lloro que me nombro y lloro.
Déjame decir “no puedo”.
Déjame rendirme un ratico.
Déjame guardar la espada, que descanse el caballo,
que se duerma la picardía.

Déjame perder como Dios manda,
con la cara salada de llanto sin auxilios.

Déjame llorar pasito, gritando, desconsoladamente.

Deja que esta vez no argumente mi optimismo.
Vamos a prohibirle el paso a mi bufón,
no dejemos pasar chistes ni adulaciones.
Aquí me juego más de una epifanía
y debo dejar la sangre en este verso,
en este abril,este adiós,
porque algo de mí se está muriendo.

Así que déjame llorar,
expuesta ante el escarnio,
vulnerable a cualquier cosa,
trancada en el crujido del sollozo,
abrazándome sin Dios,
pidiendo perdón y perdonando,
hinchada de penumbras,
de facturas, fracturas, rupturas y errores.

Déjame a solas, sin mí,
con lo que no escuché gritándome al oído,
con lo que no vi inyectándome los ojos,
con lo que no toqué torturándome la piel,
con lo que no sentí partiéndome el corazón.

Déjame llorar y morir cansada
en ese líquido del corazón,
que sabes necesario,
porque uno muere muchas veces en esta vida
y aquí una de mis muertes,
lo que no quiere decir que descanse en paz.

viernes, 17 de marzo de 2017

NATURALEZA



Delineaste las formas de mis chistes
Trazaste con insistencia mis orgasmos
Desde la punta de mis reflexiones hasta tu lápiz una hoja nos cobijo.
Yo hice silencio mientras me pintabas desnuda.
Te afincaste en mi violencia.
¿De qué color termino siendo mi sonrisa?
Quiero que, si terminas mi dibujo, mis pecas sean estrellas que llenen tu firmamento triste.

Por mi parte te escribí
Resalte  mi nombre en tu sexo
Escribí sobre tu plexo “nido” en mayúsculas
Predije el hiato en los escalofríos tristes
Hice un estribillo con tu cabello salvaje
Mi verso se intimido con el dolor tierno de tus ojos
Mi hoja también fue cama que amaneció mojada de letras que formaban tu nombre

Quedamos manchadas de tinta
Sabiendo que “siempre” es un  adverbio al que le tenemos miedo
Yo deje mi poesía en tu piel y
mi piel se metió en tus dibujos, así nos preñamos y nos fuimos
como buenas aves que van dejando nido y emigran a otros vientos,  con nostalgia tal vez, de un día, aterrizarse de nuevo.



martes, 14 de marzo de 2017

TRES PAISES



Camino por la plaza que está justo en frente del BOD, ahí, hay unas clases de Bailo terapia (o algo así) con sonido y música alegre que invita a que hagas ejercicio, tiene gente, hay muchas mujeres (hombres también, pero pocos) están entusiasmadas sudando el baile, en la esquina, la basura, tiene gente, hay hombres (mujeres también pero pocas) desesperados sudando el hambre, el sonido es el que se hace cuando se revisa y se murmura en medio de los desperdicios, en una plaza hay tres países, los que hacen ejercicios, los que registran la basura, y los que pasan por ahí para luego escribirlo.


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domingo, 12 de marzo de 2017

HAMBRE



Se aloja en mí como un dolor que aprendió acomodarse.

En mis sueños de grandeza ahora incluyo un pabellón.

Mientras recibo un óscar sueño que como sushi

Mientras me publican un libro se fija mi mente en la mesa de pasa palos

Todo lo culinariamente nimio ahora es una grandeza que imagino.



Me molesta tener hambre

Tres veces al día es la regla

Y protesta mi imposibilidad de cumplirla

Si pasan más de dos días le digo al cuerpo que se espere

Que ayer comimos arroz con fe, que debería aguantar



Pasta, queso, torta, todo es inalcanzable

Mendicidad de la clase media

Tener donde dormir y esconder tu miseria en un apartamento promedio.



Tengo hambre, mucha hambre.

Mientras escribo el verso la hoja es de leche condensada

las palabras son chispas de chocolate y

no se sacia, no se puede.

Es la venganza de un país ingenuo

y una población inconsciente



Arepa, azúcar, café todo es inalcanzable

El dolor de cabeza es cómplice del malestar

Disgrego los síntomas con chistes y música acelerada



Tengo hambre, mucha hambre.

Los precios son molinos de viento que soplan acido en los ojos

“cuánto cuesta” es el vértigo de saber que esta semana también perderé

Escribo para no concentrarme en el ardor

Quema el estomago y el futuro

A veces no puedo pensar muy bien

Y cuando una rajafa de luz financiera llega a mis bolsillos

Vuelvo victoriosa a la hoja que a veces es solo hoja y a veces es leche



Tengo Meses con hambre

Mi estomago es un musculo triste

Un hijo que sufre en las llamas de sus propios jugos gastricos

Un hijo que no entiende porque la tortura

Un hijo que me incomoda, que me pesa, que me ruje y que quiero abandonar

para no escuchar su llanto mientras le pongo  agua porque se incendia.

Lo siento hijo estomago

Te lo juro que intento luchar

Pero meter en una misma oración

Artista, independencia, Venezuela y pasaporte vencido

te deja así, como estas, arrancándome la masa corporal que ya no tengo

Llorando de crujidos por las noches

Gritándome con ácidos que vas muriendo

Que poco a poco ya no puedes

Lo siento hijo estomago

Mira que te escrito un verso, un verso sopa, un verso pabellón

un verso asado, un verso cerveza, donas y cotufas



¡Hay que escribir hijo mío!

Hay que escribir para no morirse

Y despistar el mareo, el dolor de cabeza

y la terrible falta de dignidad mientras viene la balsa llamada pasaporte.





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