viernes, 25 de septiembre de 2015

Aforismos Karlinescos



"Hemos hecho el amor de tantas formas, solo hay una en la que no hemos podido: Hablando, y la verdad es culpa mía ¡no se me moja el verbo! No eyaculo una sola idea a tu lado, no se lubrica mi mente para acariciarte con palabras, para cogerte con palabras, no hay mordiscos en alguna frase, simplemente no puedo ¡Hay una impotencia intelectual terrible! 

jueves, 24 de septiembre de 2015

UN NOMBRE SIN GLORIA



Karlys Guzmán nació un diez de Diciembre, la mayor de dos hermanas, oscura como su vida,  alta como sus dudas y sus  miedos, nació en un barrio hija de Carlos Guzmán y “Chiqui” (le decían así porque de pequeña para decir cuchi decía chiqui y así se quedó)
Carlos era un hombre alto, negro, de carácter blando y trabajador,  Chiqui  una mujer morena, obesa,  ama de casa, dueña y señora de todo cuanto se hacía en la vida de los cuatro integrantes de la familia. Chiqui ejercía su oficio desde el mandato, pues Karlys y su papá en el fondo eran quienes hacían todo. Ella se ocupaba de su hermana menor y su papá de trabajar fuera de la casa. El formato de educación que tuvo Karlys fue de ensayo y error, para su mamá ella cometía muchas equivocaciones y el precio se lo facturaba en la piel. Una vez cuando tenía ocho  años  y andaba con la fiebre de los tazos empezó a jugar con su prima Osmary, ambas jugaban apostando cualquier juguete codiciado, uno de ellos era el tazo número cien, el tazo de colección, el tazo que todo niño quería tener, ambas comenzaron el juego y estuvieron de acuerdo en apostar tan anhelada ficha, al final de la tarde Karlys resulto victoriosa, su prima no lo aceptó y corrió llorosa hacia  la sala acusándola de haberla robado. Karlys fue sentenciada a cien correazos para que nunca se le olvidara que robar es malo “así sea un tazo” dijo Chiqui con la correa en la mano. Ese día Karlys  no olvido esa lección  y aprendió otra ¿no?
Karlys siempre tenía que levantarse temprano, porque tenía que darle de comer a su hermana menor antes de ir al colegio, siempre iba de punta en blanco y con su peinado lleno de mucha laca y una cola que le halaba el cabello, su mamá se lo hacía  con precisión y rudeza, la miraba por el espejo  y la movía a conveniencia del moño, la laca, el buen vestir. Cuando Karlys y Osmary regresaban de la escuela en época de boletas era otra batalla, Chiqui se sentaba y le pedía a Osmary que se quedara un rato antes de regresar a su  casa, pedía que ambas sacaran sus boletines, si Karlys sacaba menos que Osmary o le quedaba una materia, los puntos que bajó, los puntos que le faltaron, se sumaban en bofetadas, en pregones de insultos y empujones. Después de golpeada tenía que hacer la cena y dormir a su hermana, su papá llegaba tarde y siempre intuía que Chiqui la había golpeado y como un secreto entre los dos Carlos consolaba a su hija a espaldas de su esposa para que Karlys pudiese descansar, sacrificando su propio sueño, después de congelar sus manos por más de 18 horas en una heladería que pagaba los gastos familiares,  ayudaba a su hija con los quehaceres de la casa.
Una vez Karlys tuvo un sueño; quería ser modelo, en una oportunidad intentó buscarlo con un poquito de fe que le quedaba en el bolsillo; cuando Chiqui se enteró rompió los vestidos que ella en complicidad con su papá habían comprado para participar e los diversos concursos; le dijo que se sentara y viera como los rompía para que entendiera de una vez  por todas que no estaba lo suficientemente flaca para ser modelo, que su rostro tenía “pepas” y que los vestidos habían sido un error bastante caro, después que su mamá cortó todos y cada uno de los vestidos le pidió a Karlys que los botara y se dedicara a ayudar a su hermana en hacer las tareas, entre la discusión insistió:
– En vez de andar con estas mariqueras, ve y busca ser policía, o enfermera, algo que sea rápido y ayude mija.
Ese “deberías” fue en próximos días la orden  para que se moviera a “meter los papeles” en la Policía Metropolitana, y que a su vez Carlos se ocupara de buscar una “palanca” para que la  niña  pudiese entrar.
Karlys logró hacerlo, su papá estaba bastante endeudado entre los vestidos rotos, el uniforme de policía, y pagos que hizo para comenzar su nueva carrera como policía. Agotado de trabajar y atragantado de culpa Carlos sirvió su último helado de fresa con chocolate un 19 de Julio a las 5 de la tarde, la muerte lo visitó paralizando su corazón de un infarto. Se acabaron para Karlys los abrazos en secreto de un padre cobarde pero amoroso, ¿quién curaría sus palizas? Papá era una palabra de auxilio, de curita, de consolación, la mano que aflojaba el moño con laca, los brazos que sobaban y no pegaban, los ojos de amor callado, el incondicional apoyo a pesar de Chiqui.
Después de la muerte de su papá, ella no solo tenía que ayudar con la crianza de Karelis su hermana menor, también tendría que buscar el pan, el sustento, la casa… lentamente se fue cayendo. Chiqui comenzó a beber para olvidar o recordar,  llegando tarde siempre a su casa ubicada en un lugar convertido en tierra de nadie.
Un siete  de Diciembre del año siguiente, ese día  más oscuro que su piel, después de un empujón de su mamá por cualquier cosa, Karlys le da un beso a su hermana y se va al baño, vestida de policía tomó la justicia por sus propias manos y con el derecho que la tristeza  le dió, se quitó la vida; se quito el olor a laca que la acompañó en el corazón y el moño en el alma que la halaba haciéndola llorar muchas noches; se quitó los vestidos rotos, se quitó las “pepas” en la cara, se quitó los puntos que no tuvo en matemáticas, los empujones; el disparo fue una victoria de su agonía, su sangre y el ruido anunció que Karlys por primera vez no le hizo caso a su mamá, se despeinó los sesos, la vida y no había laca ni grito que lo cambiara.
Karlys estuvo tres días en terapia intensiva, los médicos no dieron esperanzas, se había quitado gran parte del cerebro con el disparo, insistieron a su madre que la viera y se despidiera, primero entró su hermana la abrazó perdida en el llanto, quebrada, rota, Chiqui entró asustada y justo cuando le tomó la mano, Karlys que tenía tres días luchando pareció  haber recordado por qué se disparó y cuando sintió la mano que tantos golpes le habían causado se fue y el sonido de un “La” sostenido” fue la música que quedó en la sala del hospital
En la casa, quedaron solas chiqui y Karelis,  cuando la niña cumplió 16 años quedó embarazada.
   ¿Cómo le vas a poner a la niña?
   Karlys mamá
   Bueno esta si no se me escapa de las manos, Karlys, tu hermana fue débil por tu papá
FIN
KTE

domingo, 13 de septiembre de 2015

DIBUJO


Cuando ella  leía la  sentencia en realidad leía  la suya
Cuando él se entregó a los barrotes, si notabas su sombra, veías sus alas soberbias
Cuando él se equivoca en sus palabras en realidad acierta en su estrategia
Cuando  odias al contrario cumples el legado
Cuando se hace cola los dos dioses ganan
Solo que los feligreses divididos creen que el suyo es el bueno

Y me pregunto:

¿Cuánto arde una idea
¿Cuánta sangre en nombre de un dios?
Somos el borrador de dos poderes que nos dibujan
Sobreviviendo en una quincena
Vendiendo la vida en un pasaporte
Militando la escasez en silencio
Gritando por twitter
Rindiendo culto al lápiz que nos borro el futuro.

¿Y cómo se revela el dibujo a su lápiz?
¿Quién es la mano?
¿Porque nos toco este tipo de papel?

Donde se pinta la paz con sangre del odio
Donde se  esculpe la justicia con presos políticos
Donde todo es al revés como un infierno tricolor
Un infierno cínico de simbolismos descarados
Con una hoja que no parece tener final
Un lápiz que no termina de acabársele la punta
Y una mano entusiasta que insiste en dibujarnos
Así,  tristemente así.

Me quiero salir de mi propia historia
Se busca un borrador.
¿No te pasa?

viernes, 11 de septiembre de 2015

LA VENGANZA






Se acerco a él con su libro de partituras en la mano,  puso el libro abierto  en el atril, de su libro empezaron a salir y flotar los  tiempos de las notas musicales, con su mano derecha tomo  la cabeza de una corchea  con su mano izquierda tomo el corchete  y al compas de tres cuartos  le clavo la plica en la garganta cortando así sus cuerdas vocales, las saco y las sustituyo por dos líneas del pentagrama, luego; con ayuda de un silencio de negras   saco de su oído  la “guataca” y sembró en el utrículo  todas las notas musicales con sus  respectivos nombres, con un metrónomo conto sus últimos latidos.  
 -¿Otra muerte? 
 Pregunto un colega al entrar.
-       -Ya sabes mi terrible intolerancia por los músicos de oído.

FIN.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La mujer del agujero


-Doctor, ella tiene un  agujero en el alma, y la verdad he intentado taparlo, ponerle besos, llenarlo de orgasmos, de sonrisas, he intentado todo pero ese agujero sigue ahí doctor, ella es hermosa como su amabilidad, lo da todo como se dan las cosas urgentes, en estos días le regale una flor, una flor única, me tome el atrevimiento de arrancarla de un huerto único, y al dársela se fue hacia ese agujero y ella nunca la vio, otro día, otro día estaba enferma y yo llame a Jose Gregorio Hernández le pedí que por favor viniera un ratico y la curara, pero él, el también se fue por ese agujero, siempre pasa lo mismo,  ¡y yo la amo pero ese gran agujero no lo puedo tapar¡ y se me va el amor en él, a veces quisiera meterme para saber que hay ahí adentro, le confieso doctor que cuando terminamos de hacer el amor me quedo en su pecho y puedo escuchar latir su corazón y puedo escuchar el viento de ese, de ese misterioso agujero, escucho los besos que no son suficientes, escucho mi propio amor cayendo y cayendo pero por más que me acerco en el abrazo no logro escuchar el fondo, quizás no lo tiene, pero no quiero perder las esperanzas de que un poema mío sea tan poema que lo llene, que un abrazo sea tan fuerte que lo tape para siempre, ¿y si me compro un borrador?, si, un borrador gigante y lo borro? Quizás es un dibujo triste de sus miedos de siempre, porque también lloré doctor, lloré mucho y mis lagrimas kamikazes cayeron en una cubeta valiente que dejaba mi llanto allá dentro, pero nada, tampoco se escuchaba el fondo, pero yo no pierdo las esperanzas  de al menos sembrarle futuro y que el árbol de nuestras decisiones tape ese hueco doctor, o al menos lo esconda, pero ¿y si el hoyo es más fuerte que el árbol? Y si el agujero no permite que la tierra  fabrique  arboles doctor, pero bueno, yo sigo buscando intenciones, labrando destino, siempre mirando el agujero que ella tiene en su corazón, lo tiene justo al lado del amor que me brinda, lo que no se es que amo mas si su amor o su agujero.

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martes, 8 de septiembre de 2015

Paradoja



Ella vivía en una cocina, pero ese día al lado de una cucharilla entristecía,  estaba tan decaída,  todo para ella siempre había sido difícil de alcanzar, pero esta vez  todo se le venía encima, lo dulce se volvió paradójicamente amargo,  ahora tendría que  dejar de vivir de aquello por lo que siempre había trabajado. Reflexionaba aquella hormiga minutos después de haber sido diagnosticada como diabética.



Karlina Fernández

jueves, 3 de septiembre de 2015

COLIFÓBIA



Colifóbico: Dícese de ese grupo de venezolanos que hemos desarrollado una fobia por hacer colas para comprar productos o servicios. Los síntomas de este trastorno crónico venezolano se presenta en los supermercados, bancos y tiendas, sus características son: la necesidad incontrolable de salir corriendo, sensación alucinatoria con la bandera del país,  ya que el que presenta este síntoma cree ver a la bandera de Venezuela con rayas blancas y azules y un triangulo rojo y dentro de él una gran estrella blanca. Los colifóbicos generalmente nos asocian con los Enoclofóbicos, pero estudios Karlinescos señalan que a los colifóbicos se les ha visto en partidos de fútbol, de beisbol y marchas; más la colifobia está dada específicamente en las colas para adquirir productos regulados o en peligro de extinción. Otro síntoma es impotencia y casi que un síndrome de Tourette,  la mente dice repetidamente ¡basta, basta, basta! También el paciente padece de coprolalia porque  dice palabras que pueden ofender o ser palabras “Tabú” tales como : ¡Devaluación! ¡inseguridad! ¡no me alcanza el sueldo! ¡están comprando los medios! ese tipo de obscenidades venidas de un impulso propio de esta seria enfermedad.
Por ahora no se ha encontrado la cura más que un “Pasaporte” que hace las veces de antiinflamatorio, pero el 06 de Diciembre en Venezuela se hará un experimento donde cada individuo sea o no colifóbico llegará a un centro de votación  y delante de una tarjeta muy parecida a la de las elecciones con su índice votará por un equipo médico que acompaña a un científico  estudioso de la conciencia humana. Cada uno tiene una teoría, un científico insiste en que  los colifóbicos estamos enfermos ¡locos pues! y otro científico afirma que esas colas inmensas existen y que los síntomas que según tenemos es producto de varias gestiones de una infección viral que ha venido produciendo esos preocupantes y muy pasivos patrones de conducta donde la multitud hipnotizada acude a un llamado irresponsable.

Así que solo quedan escasos  tres meses para este nuevo experimento, donde seguro estaremos pendientes de los resultados y que colocaremos aquí  en su  Diario web Karlinesco.