domingo, 18 de octubre de 2015

TENEMOS UNA CITA



Me encantaría encontrarte un día y saber que al fin hallaste el amor… dentro de ti.
Que me contaras cómo lo lograste, mientras miro tus uñas pintadas de vino tinto.
Me encantaría encontrarte un día, invitarte un café y verte reír
perdidamente enamorada de ti; controlando con elegancia tus estribos.

Que me dijeras que pudiste al fin encarcelar a tus demonios y ellos,
adiestrados  por tu inteligencia, sólo salen bajo libertad condicional.
Y así, mientras cruzas las piernas y yo pido el café, me miras y te miro;
como quienes una vez se dejaron en la oscuridad y hoy se miran en la luz.
Entonces, yo te observaría mientras tomas tu café: vestida de ti, perfumada de ti, llena de ti.

Me encantaría ese día, sí; donde no cargues armas debajo de tus miedos.
Que me digas que te diste de baja para la ira,
que ya no caminas con los malos augurios de la hostilidad
y que se note en tus cachetes que te quieres mucho,
que decidiste amar tus pechos pequeños y perdonarte la hipermetropía.

Quisiera que fuera un café al aire libre,
para no perder la costumbre de que el cielo nos mire.
Yo te contaría que ya sé administrarme y publiqué un libro,
que desde nuestra despedida me pinto las uñas
y sigo soñando con palabras que no existen.

Sería un café muy bonito; con la temperatura perfecta para poder abrazarnos
y que me muestres las fotos de tu viaje hacia ti,
donde entendiste que la mujer de tu vida eras tú.
Donde me relates con palabras nuevas y algún chiste
cómo conociste la confianza.

Sí, por eso hoy te dejo partir…
para encontrarnos un día, ese día y en ese café
y yo saber que eres la misma, pero con otra versión de ti
que soy la misma, pero con otra versión de mí.
Y, quizás, podamos salir de nuevo;
juntar nuestro humor y nuestra afición por los perros calientes.

O tal vez sólo sea para mirarnos completas y saber que sí lo logramos,
que el cordón umbilical con alambre de púas no logró ahorcarnos.
Así que anda, déjame ir.
Que si no me dejas ir y no te dejo ir, mi amor…

jamás llegaremos al café y vamos tarde.

3 comentarios:

Carmen Cristina Wolf, Editora dijo...

Adorable, querida poeta! Gracias!Lo publiqué en mi página de Facebook

Karlina Fernandez dijo...

Gracias Carmen por la complicidad por acá seguimos un abrazo

Karlina Fernandez dijo...

Gracias Carmen por la complicidad por acá seguimos un abrazo