martes, 26 de abril de 2016

A LOS CULPABLES









Ojalá un día un coágulo de patria te despierte.
 Sientas, como mal presentimiento, que algo está por cambiar.
Ojalá un día, sin motivo aparente, sientas temor de abrir la puerta
y al salir te encuentres con la obligación de hacer una cola para vivir.

Ojalá quieras abrazar a tu hijo y en cambio consigas una bala durmiendo en su cama;
Quieras llorar,  gritar y
un ruidoso Himno Nacional se eleve sobre tu propio ruido y nadie pueda escucharte.

Ojalá, apasionado, tomes las calles; encuentres al mundo ciego. Infectado de misiones y regalías…
Iracundo; busques  las noticias para saber, para estar 
y descubras el periódico en el baño.

Intentes huir,  tosas, te asfixies,
busques ayuda en un nebulizador que no llegó en la aduana, en esa aspirina que no hay…
adolorido, vomitando patria, quieras huir sin  cupo para un auxilio.
Ojalá  tú futuro sea un billete verde que de pronto se confunda con tus venas;
sintiendo el dolor de arrancártelo de las vías.
Notes, al momento de defecar,  que cagas monedas con la cara del libertador.
Y diarreico y millonario entiendas que no vale nada tu inmensa fortuna.

Ojalá que Dios, en un arranque de sensatez, te declare inmortal y reproduzca en ti
(como una implosión perversa)
todos los cánceres que no sanaron por falta de quimio.
Ojalá que te quedes descalzo en el asfalto de fuego que tapa la voz ardida
de los muertos sin flores, ni justicia.
Ojalá se te llene la piel de quejas y sólo estén dando dos lágrimas por persona.
¡Ojalá tantas cosas!
Ojalá que por más esfuerzo, el futuro se te vista de nones…
el bolsillo se te vista de nones,
el honor se te vista de nones.
Y cuando quieras gritar, pedir perdón, 
vuelvan a entonar el himno  y nadie pueda escucharte.

Ojalá  no puedas morir y sufras tantos días como un país.
Ojalá escuches todos los disparos que tu soberbia detonó.
¡Y así, entonces! te deseo:
25 mil noches soñando con cada víctima impune.
Qué sudes formol con miedo.
Qué el seguro no cubra tu desesperación.
Ojalá te regulen la felicidad, o peor aún, no te la acepten.
Ojalá el asesino de tu hijo tenga piscina en prisión
Y la ministra se tome una foto con él.

Y entonces,   quieras llorar en el suelo, mirando el cielo,
y  retumbe nuevamente  el himno nacional
 Sabiendo así, que cada cosa y cada año… no importa cuánto dolor sientas,
nadie, absolutamente nadie, podrá escucharte.

domingo, 24 de abril de 2016

MAMÁ











Mamá dolencia
disturbio,
tristeza,
ensalada y caraota,
lectura y colorete.
Tiranía.
Principio y fin;
barrotes, prisión y presión sanguínea.

Oscuridad,
comida y hambre.
Nervios.
Mamá querida,
Odiada.
Mamá… ¿algún día?

Mamá pequeña,
felina,
literatura,
suicidio,
demencia.
Mamá ombligo;
casa, cocina y escándalo.
Mama siempre, siempre mirando al infinito
como, si en el fondo,
nunca hubiera querido salir de él.

domingo, 17 de abril de 2016

TORMENTA









La ira es un lobo que llevo por dentro,
un río crecido que desemboca en mi estómago;
que me tuerce la calma
y me lleva a una selva personal de egolatría.

Mi ira es un silbón
que lleva a cuestas mis propios huesos
partidos de tanta soberbia.

Me vuelvo Dios iracundo.
Me creo Olimpo y cielo.
Siento el cortisol ahogar mis venas.
Miro desde lo alto de mi prepotencia
invocando venganza y maldiciones.
Huelo el miedo y lo muerdo.
Mastico autoestimas, de preferencia, pobres en confianza.
Me muevo ufana en mi propio templo de falsas certezas,
hasta que tropiezo con el eco de mis gritos
que rebota en la habitación.
Hasta que el silencio vengativo me dice
que sólo quedan los restos de las almas
que heridas se fueron de mí.
Volteo y me miro al espejo…
avergonzada, sola y con menos estómago
hasta la próxima tormenta.
La ira es este lobo que llevo por dentro.

jueves, 14 de abril de 2016

ME RINDO











Consagro mi derrota en ti.
Fracaso, inminentemente, en tus destrezas.
Fatigada de estrategias infértiles
me entrego en el abismo del miedo a amar
y, entonces, te amo desnuda de elocuencia;
vulnerable a mis propias contradicciones contigo.

Te amo demente, bebida de sustos y de celos:
como una hembra, como una loba, como una tuya.

Bajo la guardia; me quito la camisa.
Y, debajo de la camisa, me quito el corazón;
y al corazón le saco el alma
para que de un jalón te la fumes.

Viajaré a mi sombra que eres tú…
y ahí mi amor; en nuestro infierno de contradicciones,
en el temblor de la duda,
en  los besos extremos y en el  sexo caliente,
me estrellaré sin cordura sobre tus vórtices.
Quizás sólo así pueda liberarme:
volviendo a morir.