domingo, 15 de mayo de 2016

RENDIRSE




Te voy a llorar de todas las formas;
como se lloran las madres muertas,
los arboles caídos, las guerras mundiales
 los amores, los amigos, las malcriadeces.

Te voy a llorar pacito, con ruido,
con histeria, arrinconada.

Te voy a llorar fetal, dormida,
desnuda y vestida.
 Fastidiada, arrecha, ardida…
 con los amigos, con las cervezas, en los abismos.

Voy a poner mi creatividad al servicio
de este maldito laberinto en el que te convertiste.
Me voy a mojar en el lodo y en el fango.  
Me voy a dar con la piedra.

Te voy a llorar como se lloran las violaciones,
los abusos, las mutilaciones,
los accidentes, las culpas irrevocables…
como se llora un adiós sin censuras,
como se llora el exilio, la patria;
 como se llora en los aeropuertos y en las fechas sensibles.
Como una traición irreparable,  
una muerte súbita;  una muerte agonizante.

Te voy a llorar bajo la lluvia,
en público, a pleno sol, en día de elecciones;
cuando no esté de moda llorar.
Hasta que todo el mundo se aburra de verme llorar.
Hasta que el llanto salga fingido 
y  entienda que te dejé ir sin prepararme para nada,
sin escuchar una canción que te invoque,
sin remansos ni cursilerías.
Sin saberlo, sin planificarlo, olvidándote sin dudas.
Sin retrocesos, ni trampas ni rendijas;
porque  habré descubierto que yo también me aburrí de llorarte
y no habrá más nunca una lágrima en tu nombre.

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