sábado, 25 de febrero de 2017

HUIDA




Me mudé de casa, de avenida, de dolor.
Cambié de problemas, los extendí hasta Los Ruices.
Mis vecinos ahora juegan dominó.
Hay un árbol, una ardilla, un silencio de paisaje.

Me mudé de miedos;
los nuevos son más grandes,
los riesgos pesan más,
el vértigo es diario.

Ahora vivo conmigo
y puedo ver, con mayor claridad,
en dónde no me quiero.

Sigo, como cachorro, de vez en cuando yendo al nido.
Ha sido duro, aún no sé cazar mis propias presas.
Vuelvo a ratos a pedir calor.
Me duele abrir la puerta y saber que nada es mío…
que nunca lo fue,
que siempre estuve de visita.

Me fui a la selva después de años de cautiverio.
Dicen que los animales así no sobreviven,
que se los devora la inconsciencia de ignorar el peligro,
que su depredador entrenado, de un tajo los asesina.
Mi esperanza es que mi nido era selva
y mi depredador  era el nido.


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