domingo, 12 de marzo de 2017

HAMBRE



Se aloja en mí como un dolor que aprendió acomodarse.

En mis sueños de grandeza ahora incluyo un pabellón.

Mientras recibo un óscar sueño que como sushi

Mientras me publican un libro se fija mi mente en la mesa de pasa palos

Todo lo culinariamente nimio ahora es una grandeza que imagino.



Me molesta tener hambre

Tres veces al día es la regla

Y protesta mi imposibilidad de cumplirla

Si pasan más de dos días le digo al cuerpo que se espere

Que ayer comimos arroz con fe, que debería aguantar



Pasta, queso, torta, todo es inalcanzable

Mendicidad de la clase media

Tener donde dormir y esconder tu miseria en un apartamento promedio.



Tengo hambre, mucha hambre.

Mientras escribo el verso la hoja es de leche condensada

las palabras son chispas de chocolate y

no se sacia, no se puede.

Es la venganza de un país ingenuo

y una población inconsciente



Arepa, azúcar, café todo es inalcanzable

El dolor de cabeza es cómplice del malestar

Disgrego los síntomas con chistes y música acelerada



Tengo hambre, mucha hambre.

Los precios son molinos de viento que soplan acido en los ojos

“cuánto cuesta” es el vértigo de saber que esta semana también perderé

Escribo para no concentrarme en el ardor

Quema el estomago y el futuro

A veces no puedo pensar muy bien

Y cuando una rajafa de luz financiera llega a mis bolsillos

Vuelvo victoriosa a la hoja que a veces es solo hoja y a veces es leche



Tengo Meses con hambre

Mi estomago es un musculo triste

Un hijo que sufre en las llamas de sus propios jugos gastricos

Un hijo que no entiende porque la tortura

Un hijo que me incomoda, que me pesa, que me ruje y que quiero abandonar

para no escuchar su llanto mientras le pongo  agua porque se incendia.

Lo siento hijo estomago

Te lo juro que intento luchar

Pero meter en una misma oración

Artista, independencia, Venezuela y pasaporte vencido

te deja así, como estas, arrancándome la masa corporal que ya no tengo

Llorando de crujidos por las noches

Gritándome con ácidos que vas muriendo

Que poco a poco ya no puedes

Lo siento hijo estomago

Mira que te escrito un verso, un verso sopa, un verso pabellón

un verso asado, un verso cerveza, donas y cotufas



¡Hay que escribir hijo mío!

Hay que escribir para no morirse

Y despistar el mareo, el dolor de cabeza

y la terrible falta de dignidad mientras viene la balsa llamada pasaporte.





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