viernes, 17 de marzo de 2017

NATURALEZA



Delineaste las formas de mis chistes
Trazaste con insistencia mis orgasmos
Desde la punta de mis reflexiones hasta tu lápiz una hoja nos cobijo.
Yo hice silencio mientras me pintabas desnuda.
Te afincaste en mi violencia.
¿De qué color termino siendo mi sonrisa?
Quiero que, si terminas mi dibujo, mis pecas sean estrellas que llenen tu firmamento triste.

Por mi parte te escribí
Resalte  mi nombre en tu sexo
Escribí sobre tu plexo “nido” en mayúsculas
Predije el hiato en los escalofríos tristes
Hice un estribillo con tu cabello salvaje
Mi verso se intimido con el dolor tierno de tus ojos
Mi hoja también fue cama que amaneció mojada de letras que formaban tu nombre

Quedamos manchadas de tinta
Sabiendo que “siempre” es un  adverbio al que le tenemos miedo
Yo deje mi poesía en tu piel y
mi piel se metió en tus dibujos, así nos preñamos y nos fuimos
como buenas aves que van dejando nido y emigran a otros vientos,  con nostalgia tal vez, de un día, aterrizarse de nuevo.



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