martes, 28 de marzo de 2017

VENGANZA



Se acerco a él con su libro de partituras en la mano,  puso el libro abierto  en el atril, de su libro empezaron a salir y flotar los  tiempos de las notas musicales, con su mano derecha tomo  la cabeza de una corchea  con su mano izquierda tomo el corchete  y al compas de tres cuartos  le clavo la plica en la garganta cortando así sus cuerdas vocales, las saco y las sustituyo por dos líneas del pentagrama, luego; con ayuda de un silencio de negras   saco de su oído  la “guataca” y sembró en el utrículo  todas las notas musicales con sus  respectivos nombres, con un metrónomo conto sus últimos latidos.  
 -¿Otra muerte? 
 Pregunto un colega al entrar.
-Ya sabes mi terrible intolerancia por los músicos de oído

No hay comentarios: