DE LA MALA VIDA


Mientras tanto, en mi mente sigues desnuda
¡Puta!
¡Puta siempre pedida!
Puta tierna en ese burdel que es tu nombre.
Tu lunar: tu bombillo rojo.
Puta que regala falsedades,
que erotiza una herida y la lame,
se pierde en las calles de su propia conveniencia;
insinúa verdades y masturba mentiras.

¡Puta! ¡Puta mía!
¡Puta siempre pedida!, ¡puta tierna!
Ramerita de 20 que me tiene atrapada entre sus muslos,
que me realiza esa vieja fantasía de quererla;
y se que se cotiza por cicatrices.

¡Puta, puta mía!
¡Puta siempre pedida!
Princesa de colchones mojados,
dueña y señora de eyaculaciones tristes,
revendedora de sus propias carencias,
emprendedora de estafas compartidas.
¡Puta!, ¡puta mía!
¡Puta siempre pedida!


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