IRREVERENCIA


No suelo ser el sueño que tiene el padre para su hija.
Mi libertad no cabe en un portarretrato.
Se me prefiere en tercera persona y, si se puede, jamás conjugada.
Pero, en el cuarto de al lado otro sueño me dispone.
La hija me imagina.
Luego mis alas la cobijan, cabemos en nuestro cielo.
Me besa en primera persona y es tan grande su protesta
que despertamos juntas.


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